Utilidad de la ecografía pulmonar clínica en la bronquiolitis moderada-grave
Authors
Coca Pérez, AnaDirector
Vázquez Martínez, José LuisDate
2022Filiation
Universidad de Alcalá. Programa de Doctorado en Ciencias de la Salud
Academic Departments
Universidad de Alcalá. Departamento de Medicina y Especialidades Médicas
Keywords
Enfermedades pulmonares
Patología clínica
Radiología
Pediatría
Document type
info:eu-repo/semantics/doctoralThesis
Version
info:eu-repo/semantics/acceptedVersion
Rights
Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 Internacional
Access rights
info:eu-repo/semantics/openAccess
Abstract
La bronquiolitis aguda es un síndrome clínico muy frecuente en la infancia. Es una
enfermedad inflamatoria de los bronquiolos, fundamentalmente causado por el virus
respiratorio sincitial, que supone una gran carga asistencial anual tanto en atención
primaria como hospitalaria. Sólo un pequeño porcentaje de los niños precisan ingreso en
la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP), fundamentalmente los lactantes más
pequeños, y aquellos con factores de riesgo, por insuficiencia respiratoria o
complicaciones de la enfermedad. Las pausas de apnea y el fallo hipercápnico secundario a
fatiga son las causas más frecuentes de necesidad de ingreso en UCIP, aunque la hipoxemia
producida por la formación de atelectasias puede también requerir soporte respiratorio
avanzado. La bronquiolitis aguda es una entidad de difícil manejo clínico, ya que suele
comportarse con un patrón mixto de patología restrictiva con áreas de pérdida de
aireación y cortocircuito intrapulmonar, y un patrón obstructivo de atrapamiento aéreo y
sobredistensión. El diagnóstico es clínico, y su tratamiento se basa fundamentalmente en
medidas de soporte. El soporte respiratorio no invasivo (oxigenoterapia de alto flujo y
ventilación no invasiva con uno o dos niveles de presión) proporciona oxígeno húmedo y
caliente, y mejora los flujos inspiratorio y espiratorio, consiguiendo disminuir el esfuerzo
respiratorio, el colapso dinámico de la vía aérea, y una mejoría del intercambio gaseoso, en
muchos casos evitando la necesidad de intubación y ventilación mecánica.
La ecografía clínica o en el punto de atención, llevada a cabo por los profesionales
directamente encargados del cuidado de los pacientes, ha supuesto un gran avance en la
práctica clínica, permitiendo un estudio dinámico y dirigido, que aporta una información
anatómica y/o fisiológica que integrar a los datos clínicos y de laboratorio, para la toma de
decisiones terapéuticas y la monitorización de la respuesta. Su disponibilidad, inocuidad y
la posibilidad de repetirla tantas veces como sea necesario, la han convertido en una
herramienta indispensable en los Servicios de Cuidados Intensivos. El mayor potencial
cancerígeno de la radiación ionizante en niños ha despertado el interés de esta disciplina
en el campo de la Pediatría en los últimos años. La ecografía pulmonar clínica es una de las
modalidades que más posibilidades ofrece. La técnica y la semiología son fáciles de
aprender. La imágenes que se obtienen son una combinación de artefactos e imágenes
reales, en función de la normal aireación del pulmón, o de la pérdida de la misma por
ocupación parcial o total de líquido. Dado que los artefactos pueden clasificarse de
acuerdo con la relación aire/líquido, es posible crear puntuaciones que reflejen
inversamente el grado de aireación pulmonar. En adultos se han usado distintos scores de
puntuación cuantitativos para valorar el grado de aireación pulmonar, que parecen ser
sólo útiles en trastornos pulmonares restrictivos (síndrome de distrés respiratorio agudo,
neumonías, etc.). En los últimos años se han ido publicando algunos estudios sobre la
utilidad de la ecografía pulmonar clínica en las bronquiolitis agudas. Se ha descrito el
patrón ecográfico de las mismas, la correlación con la gravedad clínica, y cierta capacidad
predictiva de los hallazgos ecográficos con la necesidad y duración de hospitalización,
oxigenoterapia y soporte respiratorio distinto del oxígeno convencional, aunque no hay
estudios suficientes que incluyan pacientes graves en UCIP.
Por lo tanto, no está comprobado que la mejoría de la función respiratoria que
experimentan los niños con bronquiolitis agudas moderadas y graves sometidos a soporte
respiratorio no invasivo en la UCIP sea debido a una mejoría de la aireación pulmonar, ni
que patrones de mayor pérdida de aireación pulmonar supongan una mayor gravedad
clínica. Por ello llevamos a cabo este estudio, para cuantificar la aireación pulmonar
mediante ecografía, describir el patrón ecográfico al ingreso en UCIP de las bronquiolitis
agudas moderadas y graves, analizar la asociación entre el score ecográfico de aireación
pulmonar con la escala de gravedad clínica y con la evolución clínica, valorar la capacidad
predictiva del score ecográfico de aireación pulmonar con la necesidad de ventilación
mecánica, y estudiar la concordancia inter-observador en cuanto a los hallazgos
ecográficos.
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Llevamos a cabo un estudio prospectivo observacional en la UCIP del Hospital
Universitario Ramón y Cajal, en tres periodos epidémicos de virus respiratorio sincitial. El
estudio incluyó un total de 36 niños <2 años con diagnóstico de bronquiolitis aguda, que
precisaron soporte respiratorio con oxigenoterapia de alto flujo o ventilación no invasiva,
y en los que fue posible realizar dos exploraciones ecográficas. Se realizó una primera
valoración clínica y ecográfica al ingreso en UCIP, y una segunda valoración tras 2-3 horas
de haber iniciado el soporte respiratorio no invasivo. Se obtuvo un score de aireación
pulmonar cuantitativo que poder comparar.
No pudimos demostrar que la aireación pulmonar cuantificada mediante el score
ecográfico de aireación pulmonar tuviera correlación alguna con la puntuación de la escala
clínica de gravedad, pero si encontramos relación con la evolución clínica posterior en
cuanto a duración del ingreso en UCIP y duración de hospitalización total. Los niños
menores de 3 meses presentaron una mayor pérdida de aireación pulmonar reflejando un
mayor componente de afectación restrictiva. El virus respiratorio sincitial aislado o en
coinfección con otros virus respiratorios no condicionó diferentes patrones de aireación
pulmonar. Tampoco encontramos capacidad predictiva del score ecográfico de aireación
pulmonar al inicio del soporte respiratorio no invasivo con la necesidad ni duración de
ventilación mecánica. Los hallazgos ecográficos de las bronquiolitis agudas son múltiples
pero inespecíficos, por lo que la ecografía pulmonar clínica no puede utilizarse como una
prueba independiente para el diagnóstico, debiendo se considerada como una extensión
de la evaluación clínica. La concordancia inter-observador fue buena, mejor para los
patrones extremos que para los patrones intermedios de pérdida de aireación. Acute bronchiolitis is a very common lung infection in young children and infants. It is
an acute inflammatory injury of the bronchioles caused by a viral infection, usually the
respiratory syncytial virus, and represents a large annual health care burden in both
outpatient and inpatient settings. Only a small proportion of children require admission to
the Pediatric Intensive Care Unit, particularly young infants and those with risk factors,
due to respiratory failure or disease´s complications. Apnea and hypercapnic respiratory
failure due to muscular fatigue are the most frequent reasons for admission to PICU,
although hypoxemia caused by development of atelectasis may also require advanced
respiratory support. Acute bronchiolitis usually presents with a mixed pattern of
restrictive disease with areas of loss of aeration and intrapulmonary shunt, and an
obstructive pattern of air trapping and overdistention, being a challenge its clinical
management. Diagnosis of acute bronchiolitis is based on typical history and results of a
physical examination, and its treatment is focused on supportive care. Non-invasive
respiratory support (high-flow oxygen therapy and non-invasive ventilation with
continuous positive airway pressure or two pressure levels) provides heated and
humidified oxygen and improves inspiratory and expiratory flows, reducing respiratory
effort, dynamic airway collapse, and improving gas exchange, in many cases avoiding the
need for intubation and mechanical ventilation.
Point-of-care ultrasound, ultrasound imaging acquired and interpreted by a treating
clinician at the bedside of the patient, has emerged as an advance in clinical practice,
allowing a dynamic study, which provides anatomical and/or physiological information to
be integrated with clinical and laboratory data, for therapeutic decision-making and
monitoring response, increasing the diagnostic accuracy of the traditional bedside
assessment. Its bedside availability, safety and the possibility of repeating it as many times
as necessary, make point of care ultrasound an emerging valuable and essential tool in
Intensive Care Units. The concern that children are at a greater risk than adults to develop
cancer after being exposed to radiation, has increase the interest of this discipline in the
field of Pediatrics in recent years. Clinical lung ultrasound offers a valuable tool for the
management of respiratory diseases. The technique and semiology are easy to learn.
Lung ultrasound is based on interpretation of artifacts along with true images, depending
on the normal aeration of the lung or its partial or complete loss. Since artifacts can be
classified according to the air/fluid ratio, it is possible to create scores that inversely
reflect the degree of lung aeration. In adults, different quantitative scores have been used
to assess the degree of pulmonary aeration, which seems to be only useful in restrictive
pulmonary disorders (acute respiratory distress syndrome, pneumonia, etc.). In recent
years, some studies have been published on the usefulness of clinical lung ultrasound in
acute bronchiolitis. The ultrasound pattern and its correlation with clinical severity, and a
certain predictive capacity of ultrasound findings for the need and length of
hospitalization, oxygen therapy, and respiratory support other than conventional oxygen
have been described, but there are lack of studies including critical patients in PICU.
Therefore, it has not been proven yet that the improvement in the respiratory function
experienced by children with moderate and severe acute bronchiolitis undergoing noninvasive
respiratory support in PICU is due to an improvement in pulmonary aeration, and
neither that patterns of greater loss of pulmonary aeration lead to greater clinical severity.
For this reason, we carried out this study, to quantify pulmonary aeration by ultrasound,
describe the ultrasound pattern on admission to the PICU of moderate and severe acute
bronchiolitis, analyze the association between the ultrasound pulmonary aeration score
with the clinical severity score and with the clinical progression, to assess the predictive
capacity of the ultrasound lung aeration score with the need for mechanical ventilation,
and to study the inter-observer agreement regarding the ultrasound findings.
We conducted a prospective observational study in the PICU of Ramón y Cajal University
Hospital, in three epidemic seasons of respiratory syncytial virus. The study included a
98
total of 36 children <2 years old with clinical diagnosis of acute bronchiolitis, who needed
respiratory support with high flow oxygen therapy or noninvasive ventilation, and in
whom it was possible to perform two ultrasound examinations. A first clinical and
ultrasound evaluation was performed on admission to the PICU, and a second evaluation
2-3 hours after starting noninvasive respiratory support. A quantitative pulmonary
aeration score was obtained.
We failed to demonstrate that the pulmonary aeration quantified by the ultrasound
pulmonary aeration score had any correlation with the clinical severity, but we did find a
correlation with the clinical progression in terms of length of PICU stay and length of
hospital admission. Children younger than 3 months showed a greater loss of pulmonary
aeration, showing a greater component of restrictive affectation. Respiratory syncytial
virus infection, in single infection or in coinfection with other respiratory viruses did not
determine different pulmonary aeration patterns. The ultrasound findings of acute
bronchiolitis are multiple but non-specific, so clinical lung ultrasound cannot be used as an
independent test for diagnosis, and should be considered as an extension of clinical
evaluation. Inter-observer agreement was good, better for extreme patterns than for
intermediate aeration loss patterns.
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