Onset asynchrony in Western art music: fingers, hammers, and music theory's ears
Identifiers
Permanent link (URI): http://hdl.handle.net/10017/50395DOI: doi.org/10.37536/quodlibet.2021.76.1465
ISSN: 2660-4582
Publisher
Editorial Universidad de Alcalá
Date
2021Bibliographic citation
Quodlibet: revista de especialización musical, 2021, n.76, pp. 126-158, ISSN 2660-4582
Keywords
Melodic asynchrony
Piano
Performance studies
Asincronía melódica
Estudios de la interpretación
Document type
info:eu-repo/semantics/article
Version
info:eu-repo/semantics/publishedVersion
Rights
Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 Internacional
Access rights
info:eu-repo/semantics/openAccess
Abstract
Melodic onset asynchrony, whereby the upper or some component of a musical
simultaneity may strike the ear ahead of other sounds, is a common feature in the performance
of Western art music. It seems to be of high aesthetic value in the history of pianism, often
harnessed to the seemingly contradictory “bass lead” that prevailed in the early 20th century,
though in fact the two are far from exclusive. Departing from an application of Brent
Yorgason’s taxonomy of “hand-breaking” (2009) to canonical, composed examples of onset
asynchrony from Beethoven, Schumann, and Liszt, we examine timbral, organological, and aesthetic continuities that underly distinct practices of asynchrony. We consider the physical nature of such
normally non-notated “microtiming”, ranging in performance from a few ms of melodic onset asynchrony
to about 100ms, above which it is generally agreed that even the casual listener may perceive it. A piano-roll
recording by Claude Debussy, of “The little shepherd”, illustrates the mix of melodic onset asynchrony, bass
lead, and apparent simultaneity that may be applied in a single interpretation. We then discuss the concept of
“audibility” and the question of to what extent, and in what ways, the combined transients of piano attacks
may interact. We consider with reference to 20th-century Russian piano pedagogy why onset asynchrony seems
to have been a little-documented, rather than an explicit playing technique, even though certain sources, such as
a 1973 treatise by Nadezhda Golubovskaya, show it to be ubiquitous and well theorised. Finally, regarding the
thinking that has predominated in musical performance studies in recent decades, with its emphasis on average
practices and “ordinary” listeners, we suggest that a new emphasis will be fruitful, that is, research on what is
particular about the embodied creativity of expert musicians. La asincronía melódica de ataque, por medio de la cual el elemento más agudo —o cualquier
otro— de una simultaneidad musical es percibido por el oído como adelantado a los demás sonidos,
es una característica habitual de la interpretación de la música artística occidental. Parece haber sido
dotada de un alto valor artístico en la historia del pianismo. A menudo ha sido unida al aparentemente
contradictorio «adelantamiento del bajo» que prevaleció a comienzos del siglo xx, aunque, en realidad,
ninguno de estos fenónemos es excluyente. Tomando como punto de partida una aplicación de la
taxonomía de la «separación de manos» de Brent Yorgason (2009) a ejemplos compositivos canónicos
de asincronía de ataque en Beethoven, Schumann y Liszt, examinamos una serie de continuidades
tímbricas, organológicas y estéticas que subyacen a distintas prácticas de asincronía. Tenemos en
cuenta la naturaleza física de ese tipo de microagógica, normalmente no anotada, que varía en la
interpretación desde unos pocos milisegundos (ms) de adelantamiento melódico hasta unos 100ms;
existe un consenso de que, por encima de estos 100ms, incluso un oyente poco entrenado puede
escucharla. Una grabación en cilindro del «The little shepherd» de Claude Debussy, interpretada por
el propio compositor, ilustra la mezcla de asincronía melódica de ataque, adelantamiento del bajo y
aparente simultaneidad que puede darse en una misma interpretación. Después pasamos a tratar el
concepto de «audibilidad» y la cuestión del grado hasta el cual, y las formas en que, pueden interactuar
los parciales combinados de los ataques del piano. En referencia a la pedagogía rusa del piano en
el siglo xx, sopesamos por qué la asincronía de ataque parece haber sido una práctica instrumental
poco documentada y tácita, aunque algunas fuentes, como un tratado de Nadezhda Golubovskaya
de 1973, la muestra como extendida y bien teorizada. Finalmente, en relación al pensamiento que ha
predominado en los estudios de la interpretación musical en las últimas décadas, con su énfasis en
las prácticas generales y los oyentes «medios», sugerimos que un nuevo énfasis puede ser fructífero, a saber, la investigación sobre lo que es particular de la creatividad corporeizada de los músicos de
primera línea.
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